Por Juan Abraham
En el duelo San Antonio vs Houston, los argentinos dieron muestras de su potencial. Scola fue el goleador de la visita, mientras que Ginóbili fue el segundo, detrás del ala pivote Tim Duncan. El resultado fue 90 a 84 para los Spurs.

Nadie, pero nadie, podía imaginar lo que ocurrió ayer por la noche -al menos hace 10 años-, cuando las luces de Buenos Aires comenzaban a iluminar la ciudad y el país entero encendía las mechas nocturnas. Muchos podrán no saberlo, otros no se habrán enterado, pero el viernes 16 de noviembre no fue un día más para el básquet nacional.
Me tomo el atrevimiento de darle esta calificación exorbitante al 16 de noviembre de 2007, debido a que lo que vi ayer, dentro de los límites del parqué texano, no tiene otra explicación tan exacta. Además de tener la posibilidad de observar un atrapante partido de básquet, de esos que no sabés que va a pasar hasta los últimos segundos, el aliciente de tres argentinos con protagonismo en el campo de juego permitió preveer cierto aire triunfal, diferente, épico.
En la noche de ayer Emanuel Ginóbili, Luis Scola y Fabricio Oberto dieron clase de básquet a todo Latinoamérica. El consagrado Manu demostró que ya es una estrella (falla en varias ocasiones pero rinde mucho). Luis dio cátedra al evidenciar que también puede tirar un interno desde media distancia (10-11 de campo). Y Fabri, una vez más, se dedicó a aportar lo suyo desde el llamado trabajo sucio (cortinas ciegas, rebotes, garra). Los tres acrecientan el orgullo nacional.
El ex Tau Cerámica fue el goleador de los Rockets con 20 puntos, pese a comenzar en el banco. Los números de Manu también fueron muy buenos: 19 tantos, 9 rebotes y 7 asistencias. Un rato antes, en la misma jornada, Carlos Delfino guió a su equipo, los Toronto Raptors, al triunfo. Fue por 110 a 101, frente a Indiana. El santafesino convirtió 11 puntos (3-7 de campo) y tomó 1 rebote, en 24 minutos de juego.
EL RESUMEN


7,7 % EL EQUIPO DE LAS VEGAS


